La rodilla del corredor, la lesión más temida en running

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La rodilla es uno de los puntos más delicados para todo runner.

Es una de las lesiones más comunes del running y también se conoce como síndrome de la cintilla iliotibial. Si cuando corres te duele la rodilla pero no estás muy seguro de a qué se puede deber, te damos las claves de esta lesión para saber si la tienes.

Es importante tratarla a tiempo porque puede afectar al cartílago de la rodilla y acelerar la aparición de artritis. Además, una pronta recuperación nos permitirá volver a disfrutar del running.

Seguramente hayas oído hablar mucho en el running sobre este síndrome pero desconoces de qué se trata o cuáles son sus causas. El dolor de esta lesión es muy característico. Se produce en el lateral de la rodilla. La cinta iliotibial es una parte del músculo tensor de la fascia lata y va desde la espina iliaca hasta el cóndilo lateral de la tibia. Su función es la abducción de cadera y estabilización de la rodilla.

¿Por qué se produce esta lesión?
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Se identifica por un dolor localizado en el lateral externo de la rodilla

Por un rodaje excesivo. Es decir, por meterle mucha carga a la articulación de la rodilla. Así, la banda ilitiobial se inflama debido al roce, produciéndose un dolor en la zona lateral de la rodilla que suele venir acompañado de una especie de “click” por el roce con el hueso.

Entre las causas más comunes está el aumento de kilómetros, intensidad de entrenamientos, cantidad de cuestas, una mala pisada o unas zapatillas que no son las adecuadas. Además, la falta de calentamiento antes de correr o no estirar lo suficiente contribuye a desarrollar esta lesión. Por eso, es importante saber encontrar los factores que favorecen su aparición y así diagnosticarla a tiempo.

Suele aparecer a los 10 o 15 minutos de comenzar a correr y el dolor disminuye al parar.

La sensibilidad o el dolor a los dos lados de la rótula y el hinchazón son uno de los principales síntomas. Lo peor de esta lesión es el dolor agudo mientras hacemos ejercicio que provoca que no puedas continuar. Puede incluso llegar a doler al caminar o al flexionar la rodilla.

Por eso, al primer síntoma de dolor o ligeras molestias que se intensifica en los rodajes, de forma que a los 10-15 primeros minutos ya no puedes continuar, es un claro indicio de que debes tratarlo clínicamente. Para eliminar el dolor hay que dejar de correr. Es recomendable intentar que la inflamación disminuya e ir al médico en cuanto puedas. Posteriormente lo más seguro es que te mande al fisio.

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Una incorrecta técnica de carrera puede ser un factor por el que aparece la lesión.

Cuando la inflamación es muy evidente la exploración suele ser sencilla. Por el contrario si no existe apenas hinchazón el médico palpará toda la zona para identificar bien de qué lesión se trata. Del mismo modo, una vez diagnosticada es muy importante encontrar su origen. Realizar un estudio de la pisada o comprobar la alineación de los miembros,. Es interesante averiguar si existen dismetrías en la cadera o evaluar la flexibilidad. Estos son algunos de los procedimientos básicos que llevará a cabo el médico.

Para completar las pruebas médicas, es posible que te manden una resonancia magnética para encontrar si existe líquido entre la cintilla y el fémur.

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Si detectamos este tipo dolor es recomendable ponernos en manos de un profesional.

Puedes estar tranquilo porque a pesar de que al principio parece complicado, llegarás a poder practicar running de nuevo sin dolor. Para eso es necesario que cumplas con el tratamiento tal y como te indiquen. Dejar de correr será lo primero que te digan. Valorarán la opción de hacerte unas plantillas a medida y la necesidad o no de utilizar un alza en caso de que exista una dismetría con tu cadera.

Según cómo evolucione tu lesión y la intensidad de los síntomas, podrás empezar a trotar suave (evitando las carreras cuesta abajo). Empezarás por 10 minutos y aumentarás el tiempo progresivamente. No olvides hacer también ejercicios para fortalecer los glúteos y los cuádriceps para recuperar la forma después del parón.

Mejora tu técnica de carrera y ponte manos a la obra para prevenir recaídas.

Esfuérzate en hacer bien la rehabilitación para así, poder seguir practicando tu deporte favorito. La mayoría de los runners se recuperan de forma completa en un plazo de seis semanas aproximadamente.

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